EUSA

Alejandro López Escribano, en busca de la medalla con los colores la US

El joven tenista universitario, originario de Pozoblanco (Córdoba), se encuentra en Coímbra disputando los Campeonatos de Europa Universitarios, con el objetivo claro de alzarse con el mayor logro posible representando los colores de la US.   Para Alejandro, representar a la Universidad de Sevilla en una cita internacional supone “un gran desafío y un honor”, en una competición que reunirá a las mejores universidades del continente. “Es una oportunidad muy buena para ver el nivel que hay fuera de España, contra las mejores universidades europeas”, afirma con ilusión.   El tenista de la US ya sabe lo que es colgarse una medalla con esta camiseta, tras su último logro en los Campeonatos de España Universitarios, donde se hizo con una meritoria medalla de bronce en la competición de tenis individual.     A pesar de su corta edad, el cordobés acumula una gran experiencia en diferentes torneos nacionales e internacionales, aunque afirma estar sorprendido con el nivel universitario: “antes no conocía mucho este tipo de torneos, pero he visto que hay bastante nivel y que todos intentan dar lo máximo”, reconoce.   Coímbra no es un destino cualquiera. La ciudad portuguesa guarda un bonito recuerdo para la US, que ya logró en el año 2018 una medalla de plata en el EUSA de tenis. Aunque será su primera vez en esta competición, Alejandro tiene claro que la clave del éxito en este tipo de torneos tan cortos e intensos está en “estar lo mejor preparado, concentrado en cada partido y saber medir los descansos correspondientes para rendir siempre al máximo”.   En Coímbra, Alejandro no estará solo. Formará equipo con la pareja en la modalidad de dobles de la Universidad de Sevilla. “Hacen buena pareja, están acostumbrados a jugar juntos y sé que pueden hacer un buen papel si rinden a su máximo nivel”, en referencia a Adrián Castrillo y Alonso Rodríguez, quienes le acompañaran en esta competición.   En cuanto a sus posibles rivales en Portugal, el misterio será parte del viaje: “No conozco a nadie. Sé que algunos están en la universidad, pero no he podido hablar con ellos, así que será una sorpresa encontrarme con la gente allí”.   Con los pies en el suelo y la cabeza en su objetivo, Alejandro también reflexiona sobre el valor del deporte universitario como trampolín hacia el profesionalismo: “Creo que sí puede ser una plataforma útil. En Estados Unidos lo hacen mucho y luego salen grandes tenistas; en Europa también los hay y esta experiencia puede ayudarte a subir el nivel”, afirma el joven tenista, que ve este torneo como una gran oportunidad para seguir creciendo.   Más allá del circuito universitario, Alejandro compagina sus estudios con competiciones profesionales. Con ranking ATP y una agenda cargada de torneos, sus próximos compromisos incluyen torneos Futures en Portugal y otros destinos aún por cerrar, además de citas del calendario nacional. “La idea es seguir compitiendo para no perder ritmo”, asegura.   Para terminar, no se atreve a lanzar un pronóstico, pero sí un deseo: “Solo espero estar al nivel que requiere representar a la Universidad de Sevilla y ojalá que pueda caer una medalla”.

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La US ya conoce sus rivales en los EUSA Games 2025

Los equipos de tenis y pádel de la Universidad de Sevilla, ultiman los preparativos para su estreno en los EUSA Games 2025.   En el día de mañana, dará comienzo la participación de la US en los Campeonatos de Europa Universitarios de tenis y pádel, tras el sorteo de grupos realizado durante la tarde de hoy.    El primer conjunto en estrenarse será la pareja femenina de pádel, formada por Mónica Cabanillas y Aitana Pérez, que medirán sus fuerzas ante la Universidad de Salerno, a partir de las 9.00 horas.    El conjunto femenino de la US, encuadrado en el grupo C, buscará sumar sus primeros puntos en un grupo potente, donde también se encuentran las Universidades de Rennes y Zagreb.   A la par que el pádel, el equipo de tenis de la Universidad de Sevilla iniciará su competición particular con un triple enfrentamiento frente a la Universidad de Zúrich (dos partidos individuales y uno dobles).   El trío de tenistas, compuesto por Alejandro López Escribano, Adrián Castrillo y Alonso Rodríguez estarán encuadrados en el grupo A, con las Universidades de Zúrich, Zagreb y Debrecen.   En la jornada de tarde, la Universidad de Sevilla disputará dos partidos de pádel consecutivos, uno en categoría femenina y otro en categoría masculina.   La pareja femenina jugará su segundo encuentro del día, enfrentándose a la Universidad de Rennes, a partir de las 15.00 horas. Mientras que el equipo masculino, compuesto por Guillermo Ibáñez y Alonso Rodríguez lo hará a partir de las 16.30 horas, contra el anfitrión: la Universidad de Coímbra; en un partido fundamental para el conjunto sevillano, emparejados en un grupo de solo tres universidades (Coímbra y Paris Dauphine).

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Arranca la participación de la US en los EUSA Games 2025

Los equipos de tenis, pádel y baloncesto 3×3 de la Universidad de Sevilla inician, a partir del 27 de julio, su participación en una nueva edición de los EUSA Games 2025.   La Universidad de Sevilla volverá a estar presente este verano en los Campeonatos de Europa Universitarios (EUSA Games), una de las grandes citas del deporte universitario, en la que se medirá con las mejores universidades del panorama continental.   La andadura de la US en la competición comenzará de la mano de los deportes de raqueta: del 27 de julio al 2 de agosto, el pádel, y del 27 de julio al 4 de agosto, la competición de tenis; ambas en Coímbra, Portugal.   La US, que guarda grandes recuerdos de su último Campeonato de Europa Universitario en esta ciudad portuguesa, donde obtuvo una medalla de plata en la modalidad de tenis en 2018, tratará de repetir la hazaña en esta edición en las modalidades de dobles masculino e individual masculino.   Por su parte, los equipos masculino y femenino de baloncesto 3×3 viajarán a Salerno (Italia), donde disputarán el campeonato entre el 1 y el 6 de agosto. Será la primera aventura europea para la Universidad de Sevilla en esta modalidad deportiva. Los equipos estarán formados por Inés Ríos, Marta García, Elisa Fernández y Pauline Laurenson en femenino; y por Andrés Tejada, Joaquín Cebolla, Antonio Díaz y Chema Campos en masculino.   El tenis estará representado por la pareja formada por Adrián Castrillón y Alonso Rodríguez en la modalidad de dobles masculino, y por Alejandro López Escribano en individual masculino.   El pádel hará lo propio en las competiciones masculina y femenina, con las parejas formadas por Aitana Pérez y Mónica Cabanillas, e Ismael Maqueda y Guillermo Ibáñez.

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El Campeonato Europeo Universitario de Baloncesto 2024 desde dentro

Cuando la realidad supera a lo puramente imaginado, difícilmente se puede explicar una experiencia como la de este Campeonato Europeo Universitario con una medalla de bronce conseguida en el mismo lugar donde todo comenzó hace siete años. Mi llegada al equipo de baloncesto de la Universidad de Sevilla fue algo tardía, provocada por la insistencia de muchos de mis compañeros, quienes ya me hablaban maravillas de este grupo de jugadores que recientemente se habían proclamado campeones de Andalucía universitarios. Me incorporé para disputar el Campeonato de España Universitario de este año, asumiendo la posición de base que estaba desierta por la ausencia de una de las principales piezas de este equipo, Antonio Díaz, quien se machacaba diariamente para recuperarse de una lesión de ligamento cruzado, con la esperanza de estar presente en el Campeonato Europeo Universitario meses después. Mi nombre es Manuel Ortega Caro, tengo 24 años, soy jugador del Club Baloncesto Coria (Sevilla) desde hace 7 años y desde abril de 2024, llevo en mi espalda el número 5 de la US. En estas líneas, quiero contar cómo ha sido mi primera experiencia como integrante del conjunto universitario y participante de la cita europea de este año. Ya muchos me avisaban que una vez se entraba en este equipo, difícilmente se conseguía salir de él. Y menuda verdad es esa de que a partir de abril comienza la mejor época del año, los meses en los que el conjunto de la US arranca a preparar sus competiciones externas y los jugadores federados disfrutamos de una manera diferente y sin presiones del deporte de competición. Tras el logro obtenido en Jaca (Zaragoza) en la primera participación del equipo hispalense en un Campeonato de 3×3 de baloncesto, donde algunos de mis compañeros se alzaron con la medalla de oro, en el mes de mayo, comenzaron los entrenamientos previos al Europeo. Pocos me creerían si dijera que la medalla de bronce conseguida en Hungría se comenzó a cocinar a raíz del mensaje que nos mandó Jorge Thiriet, fiel reflejo de la unión que este equipo tiene, el cual era claro: “Solo hay dos cosas obligatorias para este equipo; defender con nuestra vida el escudo que llevamos en el pecho, el de la Universidad de Sevilla, y disfrutar el tiempo juntos después de cada entrenamiento”. Nuestra llegada a Miskolc (Hungría) estuvo marcada por la nostalgia de aquella medalla de plata que los compañeros de nuestro equipo consiguieron en esta misma sede, en 2017. Los más veteranos del equipo que disputaron aquella final, Iñaki, Andrés y Fede, ya nos hablaban desde hacía meses de lo que fue esa expedición para prepararnos a quienes no teníamos experiencia en este tipo de certámenes. Ni un día de adaptación a este país necesitamos para que la US comenzara a ganar no solo dentro de la pista, sino también fuera de ella. Paradójicamente, nuestro primer entrenamiento fue en el lugar donde una semana después conseguíamos cobrar esa revancha del pasado Europeo ante la Universidad de Bolonia, arrebatándole la medalla de bronce en el partido por el tercer y el cuarto puesto. Ansiosos porque la pelota comenzara a sonar contra el parqué, nos enfrentamos el tercer día del viaje a la Universidad de Bucarest. Nervios, presión, cansancio pero, mucho más, las ganas nos hicieron llevarnos la primera victoria, a pesar de la evidente superioridad física que mostraban los rumanos. El segundo partido, en teoría el más “sencillo” de la fase de grupos, ante la Universidad de Gdansk (Polonia), comenzó con una charla de nuestros entrenadores Jonatan Domínguez y Jesús Navarro, quienes nos ponían los pies sobre el suelo, asegurando que el trabajo no había hecho más que comenzar, y que los tres partidos restantes serían de un nivel muy alto. Rápidamente, impusimos nuestro habitual estilo de juego y solventamos el encuentro en los dos primeros periodos, lo que nos permitió disputar un gran número de minutos a todos los miembros de la plantilla. Poco se equivocaba nuestro staff asegurándonos que todos los partidos serían complicados, cuando al tercer día, ya vivíamos nuestra primera final del Campeonato. El día anterior, la Universidad de Génova se imponía a la de Bucarest; así que nos enfrentaríamos a esta primera en un partido que decidiría el primer puesto del grupo D. El equipo salió a la pista convencido del potencial mostrado en los dos primeros encuentros, y a pesar de una mala primera mitad, el equipo de la US mostró su coraje en el tercer y en el cuarto periodo para doblegar a los italianos y asegurar el primer puesto de cara a los cuartos de final. Misión cumplida. El camino gratificante al bronce Un año más, la Universidad de Sevilla volvía a estar presente en los cuartos de final de un Campeonato Europeo Universitario de Baloncesto, y eso solo significaba una cosa: había que ganar para luchar por las medallas. Aunque el peso de las piernas empezaba a sentirse con el transcurrir de los días, queríamos seguir adelante en nuestro camino particular hacia el podio. Aprovechando la jornada de descanso, fuimos a conocer la ciudad de Miskolc, visitando algunos de los lugares donde la expedición de 2017 ya estuvo anteriormente. Esa misma noche, los jugadores decidimos hacer la salida oficial del equipo. Oficial porque la expedición se reunió al completo, incluido el cuerpo técnico. Tras un merecido descanso, retomamos la concentración. ¿Alguien dudaba de la capacidad de este equipo? Difícil desconfiar cuando todos y cada uno de mis compañeros irían a la guerra por el otro. La anfitriona, Universidad de Debrecen, nos esperaba frente a su gente para arrancar los cuartos de final; pero pocas opciones le daríamos de entrar en el partido, marcando un ritmo frenético para doblegarla en el electrónico y volver a meternos en las semifinales. Sellamos la victoria por 108-69 y avanzamos un escalón. En la instancia de semifinales, nos esperaba la Universidad de Vytautas Magnus (Lituania), rival que estaba formada por un grupo de doce jugadores, en su mayoría canteranos de equipos profesionales y del combinado

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