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Viernes, 27 Julio 2018 10:36

Delia Velasco: un triple salto al rugby

Delia Velasco (Palma del Río, 1992) vio hace dos años un cartel en la Escuela de Ingenieros en el que promocionaban el equipo de rugby a siete de la Universidad de Sevilla. Entonces, ni se sabía las normas básicas de ese deporte. Fue, por curiosidad, a un entrenamiento con su hermana. Le gustó tanto que se quedó: hoy forma parte de la selección que representa a la US en los Campeonatos Europeos Universitarios Coimbra 2018.

El primer año le sirvió a Delia para familiarizarse con el rugby, aprenderse las normas, integrarse al equipo. Sólo entrenaba de vez en cuando porque lo compaginaba con el atletismo, un deporte que practica desde su infancia y con el que ha participado en certámenes nacionales. “El rugby me ha abierto otro campo. Todos los atletas necesitan velocidad. La forma física que me da el atletismo me sirve para el rugby”, explica la andaluza, que juega de ala.

El progreso de Delia con el rugby ha sido rápido. “Al principio no sabía ni pasar el balón porque tiene una forma distinta al resto. En los entrenamientos cada día aprendía algo nuevo”, cuenta.  Tras iniciarse en 2016, se mudó unos meses a Madrid. En la capital jugó con el equipo de Alcalá de Henares de la liga de promoción de rugby a quince ante de regresar a la US.

El hecho de empezar tarde tampoco ha sido un problema. Lo físico lo traía del atletismo, de hacer triple salto. “La edad no es limitante en el rugby. Este es un deporte relativamente nuevo aquí. Me hubiese gustado empezar antes, pero no me ha afectado. Procuro mejorar poco a poco y llegar lo más lejos que se pueda”.

Delia Velasco alterna sus entrenamientos de rugby y atletismo con sus estudios y su trabajo. Máster en Ingeniería en Telecomunicaciones, pronto iniciará un doctorado en Tecnología física en la Universidad de Sevilla. “El deporte me ha servido para despejarme, para estudiar de forma más eficiente. Hay que sacrificar otras cosas, pero merece la pena. Nunca me hubiese imaginado en un campeonato de Europa”, concluye. Hoy corre a toda velocidad por campos de España y Europa.

Publicado en Actualidad Europeo

A Antonio Chaves (Sevilla, 1996) su padre le regaló una mesa de ping pong cuando cumplió seis años. Retiraban la mesa del comedor de su casa para montar la de tenis y jugar durante horas. Dos años después, lo inscribieron en el club de San Juan de Aznalfarache. Aquellos fueron los inicios de un deportista que, temporada tras temporada, suma reconocimientos a su palmarés: viene de ganar dos medallas de bronce, individual y por equipos, con la Universidad de Sevilla  en los pasados Campeonatos de España Universitarios (CEU) 2018.

Antonio Chaves se tomó en serio el tenis de mesa desde que comenzó. Siempre lo vio como algo más que un hobbie. “Lo tomaba como si fuera parte del colegio. Sabía que tenía que estudiar de 8:15 a 14:45 horas y que continuaba por las tardes en los entrenamientos. Era una obligación, pero una obligación que yo quería”, recuerda el atleta andaluz, que hoy forma parte del club sevillano Hispalis, de la máxima categoría del tenis de mesa en España.

El currículo deportivo de Chaves acumula premios desde que empezó a competir. A los 10 años, fue subcampeón de España por equipos en la categoría benjamín; en 2013, ganó el Campeonato de España individual en la categoría infantil; en 2014, triunfó en el Protour en dobles en Madeira. Tenía nueve años cuando fue convocado por primera vez a una selección andaluza; con la española, hasta estado desde la selección alevín hasta la sub-23.

El deportista andaluz compite ante los mejores jugadores de tenis de mesa de España. Ubicado en el puesto 14 del ranking nacional, Chaves se propone metas a corto plazo. “Quiero superar el 50-60% de victorias en la máxima categoría (su registro este año es de 14 triunfos y 23 derrotas). Ese es mi objetivo principal. Ya luego llegar a la selección absoluta”, dice.

Hoy Antonio Chaves alterna sus estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla con sus cuatro horas de entrenamientos diario, cinco veces a la semana, en el club Hispalis.  A sus 22 años, aún tiene mucho futuro por recorrer. “Voy a seguir hasta que pueda competir al máximo nivel. El tenis de mesa me ha transmitido a la vida el hecho de ser competitivo. Este es un deporte en el que se puede jugar con mucha edad. Mi idea en el futuro es ser entrenador”.

Viernes, 29 Junio 2018 08:33

Un Guerrero del taekwondo

Ricardo Guerrero (Sevilla, 1990) empezó a practicar taekwondo a los tres años de edad. De aquella época recuerda sus carreras, saltos y volteretas junto con los otros niños. Tenía 13 cuando comenzó a competir y perder el miedo a recibir golpes y tomarse el deporte en serio. Hoy, a sus 28 años, el atleta andaluz aún cosecha grandes logros: viene de obtener la medalla de plata en los Campeonatos de España Universitarios (CEU) con la Universidad de Sevilla.

La trayectoria deportiva de Guerrero suma otros reconocimientos en todos estos años: multicampeón de Andalucía en diferentes categorías, subcampeón de España sub 21 en 2008, ocho veces medallista en los Campeonatos de España Universitarios. Su casa tiene una estantería en la que se acumulan las más de 80 preseas obtenidas en diferentes competiciones. “Me quedo con la satisfacción de ver a dónde he llegado. Aunque no pude ir a unos Juegos Olímpicos, miro los logros y digo: ‘esto lo he conseguido yo, nadie me lo ha regalado’”, dice.

El regreso

La medalla de plata que Guerrero alcanzó en los recientes CEU disputados en Los Alcázares lo motiva a seguir. Representó el regreso a la competición tras un tiempo alejado del deporte. “Llevaba un año sin entrenar por lesiones. Estaba desmotivado: me afectaron muchísimo. Previo al torneo, entrené lo que me dejó el estudio, cinco o seis veces y pude subir al podio”.

El año en que estuvo parado Guerrero echó de menos el taekwondo. “Siempre me hace falta. Cuando paso un mes sin entrenar me subo por las paredes. Tenía las ganas de volver pero las lesiones no me dejaban hacerlo. Ya no me recupero tan rápido como antes”, cuenta el deportista, que desde sus inicios ha formado parte del club sevillano Alcalá Kim.

Hoy Guerrero alterna sus entrenamientos con sus estudios de Ingeniería Informática en la US. Espera mantenerse en forma para conseguir el oro que se le ha escapado en los CEU. “Quiero competir uno o dos años más. Siento que mi mejor momento ya pasó. Una vez que deje de entrenar quiero hacer arbitraje para seguir en el mundillo. También me gusta el rol de entrenador”, concluye. Antes seguirá combatiendo para tratar de aumentar su palmarés. 

Viernes, 15 Junio 2018 08:27

Jorge Victorián: de tal palo, tal astilla

Jorge Victorián (Cádiz, 1999) tenía 12 años cuando comenzó a practicar halterofilia. Hizo de conejillos de indias en la escuela que creó su padre, exatleta de la especialidad. Se inició con su primo, su vecino y unos amigos que tenían la idea de ponerse fuertes. Lo que empezó como un divertimento entre compañeros se convirtió, luego, en algo mucho más serio: el mes pasado consiguió la medalla de plata en los Campeonatos de España Universitarios.

La carrera deportiva de Victorián va en ascenso desde sus inicios: a los 13 años recibió la convocatoria de la selección de Andalucía, a los 14 se clasificó a su primer Campeonato de España. Ese fue el punto de inflexión que le hizo ver que la halterofilia era algo más que un hobbie o un juego entre amigos. “Eso supuso un cambio en las horas de trabajo. Ese verano me puse las pilas: pasé de entrenar dos días a hacerlo tres”, recuerda el atleta.

Su currículo tiene otros logros: una beca de un centro de tecnificación en Tenerife en el que estuvo tres años, un cuarto lugar en el Campeonato de España sub-15 2015, un segundo puesto en el nacional sub-17 2016, un bronce en el nacional Junior 2017. “El centro me ayudó a mejorar mis marcas. Compartí con atletas élite, que participan en torneos internacionales”.

Presente y futuro

Jorge Victorián forma parte del club que dirige su padre, Adolfo Victorián, el Club San Fernando. Entrena en Sevilla con Manuel Bermejo con la intención de cumplir sus sueños. “El objetivo de un atleta siempre va a ser asistir a unos Juegos Olímpicos. Antes, a corto plazo, quiero mejorar mis marcas, ponerme al nivel de los mejores en España, estar entre los tres primeros. Una vez que lo logre, conseguir representar al país en un campeonato internacional”.

Hoy alterna sus entrenamientos de halterofilia con sus estudios de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad de Sevilla. A sus 18 años, tiene mucho futuro por delante. “Lydia Valentin, elegida mejor halterófila del mundo, tiene 33 años. Eso te inspira. Estaré hasta que aguante. Después que lo deje, quisiera entrenar a los niños en la escuela de mi padre”, concluye. Mientras, trabaja para mejorar sus marcas y conseguir sus objetivos.

Miércoles, 06 Junio 2018 07:14

Juan Ortega: vivir del pádel

Juan Ortega (Alcaudete, 1985) llegó tarde al pádel: tenía 23 años cuando cogió una pala por primera vez y se apuntó con su cuñado a un torneo en su pueblo. En esa competición conoció a su primer entrenador, quien le ofreció representar a Jaén en los Campeonatos de Andalucía Universitarios. Aquello fue el inicio de una trayectoria que creció a pasos agigantados.

El deportista andaluz jugó al tenis desde los siete años. Una década después decidió dejar las pistas. “Me aburrí, me cansé. Entré en la adolescencia: prefería salir los sábados con mis amigos en lugar de ir a competir en los torneos. Hasta que comencé en el pádel por casualidad. Me inicié tarde, pero lo he aprovechado todo lo que he podido”, recuerda el atleta.

Aprovechar todo lo que ha podido: ganar la medalla de oro, junto con su compañero Francisco Jurado, en los recientes Campeonatos de España Universitarios, ser durante seis años consecutivos el número uno de Jaén, hacer el curso de monitor de la Federación Andaluza para dar clases, competir en el Mundial de Pádel que se realizó en Barcelona en 2012, entre otros logros. “Ya he hecho de esto una forma de vida. Hoy puedo vivir del pádel”.

La mudanza

Juan Ortega se inició en el Club Alcaudete antes de mudarse a Sevilla y unirse a La Red 21 y Galisport. Estudiante de Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Sevilla, su rutina diaria alterna entrenamientos, trabajo, estudios y competiciones.

Hoy, a sus 33 años, elige con detalle los certámenes en los que participa. Compite, sobre todo, en el Circuito Andaluz. Atrás quedó la época en la que cogía el coche todos los fines de semana y se iba con su padre a recorrer España para participar en competiciones internacionales. “Ya no le dedico el tiempo que le dedicaba antes. Cuesta viajar todas las semanas. Hoy lo intento en algunas pruebas sueltas. Jugar el World Padel Tour no tiene sentido ahora”, dice.

Tras casi una década, Ortega se ve algún tiempo más en las pistas. “Aguantaré hasta que me lo permita, ya no el cuerpo, sino el trabajo o la familia. Dos o tres o cuatro años más. Quiero seguir vinculado siempre una vez deje de competir. Intento ganarme un futuro con el pádel”.

Miércoles, 30 Mayo 2018 12:09

Francisco Jurado Sosa: del fútbol al pádel

Francisco Jurado Sosa (El Coronil, 1996) quería, de niño, ser futbolista. Soñaba con ser portero y vestir los colores del Sevilla FC. Hasta que un día, de verano con su familia, su padre compró dos palas de pádel y se fueron a las pistas. Tenía 13 o 14 años. Desde entonces, no lo dejaría. A sus 21 años acaba de ganar, junto con su compañero Juan José Ortega, la medalla de oro en los Campeonatos de España Universitarios 2018 para la Universidad de Sevilla.

Tanto se enganchó Jurado con el pádel que no supo en qué momento dejó de ser un hobbie. Se inició en el Club Las Redes de El Puerto de Santa María, luego pasó por el Esmac de Morón, el Utrera, Las Marías, el Galisport y La Red 21. “Todo vino una cosa detrás de otra. Empecé a jugar, luego a entrenar e ir a los torneos. Poco a poco ha llegado todo”, dice el deportista, que esta temporada compite en el World Pádel Tour y se ubica en el puesto 261 del ranking.

En lo que va de año, Jurado ha competido en torneos Open de Jaén, Zaragoza y Alicante. Antes, en 2017, en Sevilla y Costa del Sol. Paso a paso, suma puntos para ascender posiciones. Su palmarés incluye ser tres veces campeón de Andalucía sub-23 y una vez campeón de Sevilla absoluto, además de otras victorias en competiciones federadas.

Lo que viene

Francisco Jurado juega al pádel por disfrutar, por realizar viajes con su familia a diferentes torneos. No se pone objetivos más que una planificación de futuras competiciones. Tampoco sueña con la selección española. “Si tiene que llegar llegará. Eso lo veo lejano, pero también veía lejano ir a la andaluza y este año me convocaron. No pude asistir por una lesión”, explica.

El deportista sevillano alterna hoy sus estudios de Derecho en la US con sus entrenamientos. Desea terminar su carrera para seguir adelante con el deporte y llegar más lejos. “Al empezar, iba con mi padre a un torneo y veía jugar a los fuertes de aquí. Ahora estoy en una pista con ellos y les gano. Eso ni me lo imaginaba con 13 años. En el futuro, podré jugar amateur, profesional o veterano, con mis amigos o con mi padre, pero seguiré con el pádel de por vida”. Y todo comenzó con un verano y unas palas baratas que compraron para jugar en familia.

Miércoles, 16 Mayo 2018 06:26

Paula Martínez Inguanzo: la vida en las pistas

Paula Martínez Inguanzó (Santander, 1994), de niña, le decía a sus padres que quería correr. Insistió hasta que a los 11 años la inscribieron en el club de atletismo de Camargo. Probó con el salto triple, el salto de longitud y las carreras con vallas hasta que se quedó con el medio fondo. Este año, tras más de una década en las pistas, obtuvo la medalla de oro para la Universidad de Sevilla en los 800 metros lisos de los Campeonatos de España Universitarios.

La trayectoria deportiva de Martínez se podría resumir así: luego de cinco años en el Camargo atletismo pasó al Metavi-Atrivn. La desaparición de ese club la llevó a fichar por el Pielagos, que hasta la temporada pasada militaba en la División de Honor del atletismo nacional. Habitual integrante de la selección cántabra, se especializa en las pruebas de 400 y 800 metros.

Los años no le han hecho olvidar la primera medalla que ganó. Corría en la categoría infantil. Muchos otros premios se suman a su palmarés: en marzo, por ejemplo, dominó la clasificación femenina de la Vuelta al Rectorado. “Estos resultados me dan confianza y ánimos para seguir adelante. Yo llegué a Sevilla lesionada y las cosas no me iban bien”, dice.

La lesión

Paula Martínez Inguanzó vino a Sevilla el año pasado. Lo hizo tras una lesión en el pie que la obligó a operarse luego de un 2016 alejada de las pistas. Sufrió tanto en ese parón que incluso pensó en dejarlo todo. “La gente que me rodeaba me hizo continuar. Estaba colapsada. Mi vida gira en torno al atletismo y si eso no está el resto de las cosas se ven afectadas. El deporte me ha enseñado a luchar, a ser constante en todas las cosas, a no venirse abajo”.

En enero, ya en Sevilla, volvió a entrenar para competir y mejorar sus marcas personales. Los resultados la acompañan. Alterna sus entrenamientos y sus pruebas de Primera División nacional con el máster en Actividad Física y Calidad de Vida de Personas Adultas y Mayores que realiza en la US. A sus 24 años, desea recorrer el país con el atletismo durante muchos años más. “Tengo los mejores años por delante. Este es el momento de vida en el que más motivada estoy”, concluye. Como cuando de niña les decía a sus padres que quería correr.

Miércoles, 04 Abril 2018 08:23

El rápido progreso de Ignacio Martínez

Ignacio Martínez (Sevilla, 1997) empezó tarde en la natación. Tenía 17 años cuando decidió inscribirse en el Club Náutico. Sus inicios le costaron: pasar de echar carreras con sus amigos a entrenar en un equipo que participa en competiciones federadas no fue fácil. Tuvo que afrontar la burla de sus compañeros que lo veían llegar con su bañador de flores hasta las rodillas. Tras años de esfuerzo, hoy milita en el Club Deportivo Universidad de Sevilla.

“A mí siempre me había gustado la natación. Se me daba bien, pero nunca había competido”, recuerda. “Al principio la pasé fatal: no tenía conocimientos técnicos, toda la piscina me sacaba dos y tres vueltas, no sabía hacer bien ni el viraje, era un paliza. Lloraba después de entrenar, pero aguanté”, agrega el nadador andaluz, que cumple su tercera temporada en el equipo.

La insistencia de Martínez vino acompañada de un rápido progreso. Conoció el deporte, miró las técnicas y entendió qué era eso de hacer series de 100 metros de brazadas subacuáticas. “El entrenador (Francisco José Sollo) me orientó. Poco a poco le cogí el ritmo, mejoré las marcas y acabé yendo al Campeonato de España ese mismo año. Mis compañeros se sorprendieron: muchos también iba a su primer campeonato después de toda la vida nadando”.

La consolidación

Ignacio Martínez ganó su primera medalla en un relevo en un trofeo en Dos Hermanas. Ese fue el empuje necesario para mantener su ánimo. Su currículo hoy suma un título en un Campeonato de Andalucía con el Náutico, preseas en certámenes provinciales y participaciones en torneos nacionales. “Todo lo que he vivido ha sido brutal. Quedar a las puertas de una final de un Campeonato de España en tan poco tiempo es para sentirse orgulloso”.

Hoy Martínez alterna sus entrenamientos, se especializa en crol y mariposa, con sus estudios de Derecho y Finanzas en la US. Tras cuatro años en las piscinas, aún se siente motivado para seguir. “La natación es algo que me llena. Mientras me lo pase bien y no se vuelva una obligación, continuaré. Espero que no me deje de gustar nunca”, concluye. Así, Martínez todavía se divierte en el agua  tanto como cuando competía con sus amigos de la urbanización.

Publicado en Actualidad Natación
Miércoles, 07 Marzo 2018 08:32

La obsesión por el deporte de Nacho Moreno

Ignacio Moreno Luna (Sevilla, 1989), de niño, tenía una canasta de baloncesto en su casa. Terminaba de comer a las 14:00 horas y a las 14:30 se ponía a hacer tiros solo. Pasaba así toda la tarde, un día tras otro. Aquella obsesión infantil terminó convertida en un oficio: el andaluz forma parte desde hace seis años del equipo de la Universidad de Sevilla (US).

La historia de Nacho no tiene ningún momento de inflexión en el que sabría que se dedicaría al deporte. No hubo un día de revelaciones ni descubrimientos. Fue un proceso natural desde su niñez. “Ya de pequeño quería ser atleta. He jugado al fútbol, he hecho waterpolo. El deporte ha sido casi una enfermedad”, cuenta el andaluz, que lleva 25 años dedicado al básquet.

El currículo de Moreno Luna registra una amplia experiencia en las canchas: tenía cuatro años cuando comenzó a jugar en el Gines. Luego formó parte del Castilleja, el Real Círculo de Labradores y el Club Náutico de Sevilla. Ha jugado, entre otros torneos federados, en la Primera División Nacional de Baloncesto y logrado el ascenso a la Liga Española de Baloncesto Aficionado (EBA).

Alegrías

Nacho Moreno llegó a la selección de la Universidad de Sevilla a través de un amigo. Un día lo invitó a una de las pruebas en las que se armaría el plantel. “Habría como 60 o 70 personas. Yo dije: ‘el entrenador ni me va a mirar’. Al final se quedó con unos cuantos y yo entré. Desde entonces se creó la piña de lo que ha sido el equipo durante todos estos años”.

El palmarés del andaluz tiene algunos logros importantes: el año pasado, por ejemplo, formó parte del equipo de la US que consiguió el subcampeonato en el Europeo Universitario disputado en Hungría. “Eso es algo que ni me imaginaba ni soñaba que lo podía hacer. También destaco el grupo, somos una familia. Todas esas cosas quedan entre lo bueno del deporte”, recuerda el escolta, que participará en los Campeonatos de Andalucía Universitarios.

A sus 29 años, el estudiante de Economía en la US y capitán de la selección espera mantenerse en activo bastante tiempo más: “Todavía me queda mucha cuerda, pero sé que he pasado mi clímax como jugador. El baloncesto, para mí, no es algo que pueda dejar de lado”.

Jueves, 01 Marzo 2018 08:50

Azahara de Dios: del baloncesto al rugby

Azahara de Dios (Córdoba, 1988) lleva toda su vida dedicada a jugar baloncesto. Un día, tras quedar eliminada en primera fase en un torneo con el equipo de básquet, una amiga la invitó a probar un entrenamiento de rugby a siete femenino. Le gustó tanto que decidió seguir. Hoy cumple su segunda temporada en el Club Deportivo Universidad de Sevilla.

La vida atlética de la andaluza se inició a los ocho años: comenzó en el equipo de su colegio. Luego pasó por el CES y el Almanzor de su ciudad hasta que llegó al Club Náutico. En la actualidad alterna los torneos de rugby con la selección de baloncesto de la US. “De niña ya sabía que mi vida iba a estar ligada al deporte. Me gustan todos: también he jugado fútbol y pádel”, dice la atleta, que participará en los Campeonatos de Andalucía Universitarios (CAU).

Ya en su infancia, Azahara de Dios veía todo los partidos que se encontraba en la televisión: desde Juegos Olímpicos hasta otros eventos. Más de 20 años después, esa afición se ha convertido en una forma de vida, que compagina con sus estudios de Fisioterapia en la US. “Como lo he vivido de tan chiquita, no me imagino un año sin estar en un equipo”.

Nunca es tarde

El hecho de haber empezado tarde en el rugby no impide que Azahara tenga ilusiones por cumplir. A sus 29 años, ha encontrado en esa disciplina una novedad. “Quiero llegar lo más lejos posible, estar con la selección andaluza. Soy la mayor del equipo y sería un sueño. Ya he tenido satisfacciones: jugar el primer torneo apenas llegar, formar parte del plantel que disputó la Copa de la Reina o hacer una pretemporada en Portugal”, dice la deportista, quien ya se recuperó de una lesión que sufrió a finales del año pasado.

Cerca de cumplir 30, y con sólo un año en el rugby, Azahara de Dios quiere mantenerse en la élite. “Jugaré hasta que me deje de motivar. No creo que haya una edad límite. Si te fijas en las jugadoras de la selección, la mayoría tiene mi edad de media. Mientras lo físico me acompañe y tengas ganas por seguir compitiendo, lo haré. Espero seguir varios años más”, concluye. Mientras pueda, los campos de rugby y baloncesto contarán con su presencia.

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